Libertad en Mi Prisión” es un programa que busca reincorporar a las personas para que dejen atrás el pasado por el que fueron a prisión.

Después de tres años de arduo trabajo, el programa “Libertad en Mi Prisión” (LEMP) de la empresa colombiana Prisontec ha superado las dos mil personas atendidas en varios penales del país, logrando que los internos recuperen la esperanza en el camino correcto  y reorienten sus vidas.

 

Así lo reveló Sandra Gutiérrez Suarez, directora de Responsabilidad Social de LEMP, quien con un equipo de  profesionales visita todas las semanas  recintos como Lurigancho, Miguel Castro Castro, Huacho, Ancón II y próximamente Callao, dictando talleres educativos.



SBP-programa reos

Sandra Gutiérrez es empresaria colombiana, apuesta por el Perú y cree que con la mirada puesta en Dios se pueden  generar cambios profundos en la vida de las personas privadas de libertad. 

“En Libertad en Mi Prisión creemos que cada persona privada de su libertad tiene una historia difícil de abandono y tristeza, y nosotros con el amor de Dios, la educación y el buen trato queremos llegar a esos corazones para mostrarles que el camino de bendición sí es posible”, manifestó la directora de LEMP.


SBP-mujeres-libertad-prision

El material que utilizan en los talleres “Alto a la violencia” fue desarrollado  por las Sociedades Bíblicas del Perú. Consta de 12 módulos que se desarrollan en cinco sesiones con personal profesional voluntario. 

 

Los talleres son ofrecidos a la población penal que libremente se inscribe para recibir no solo una charla, sino  también una voz amiga que lo reorienta y brinda momentos de comprensión sanadora.

El poder del buen ejemplo 

La clave para el cambio de vida de estos dos mil reclusos atendidos desde el año 2016 definitivamente ha sido el buen ejemplo de los voluntarios del Libertad en Mi Prisión. 

“Trabajamos con mucha disciplina, mucha puntualidad, creemos que en el testimonio está el verdadero ejemplo y la autoridad moral. Si yo voy donde los internos a decirles que tienen que ser puntuales, pues los primeros puntuales debemos ser nosotros, si les decimos que tienen que ser persistentes, los persistentes debemos ser nosotros. Como que mostramos que ese testimonio empieza por nosotros mismos”, concluye Sandra Gutiérrez.

Otro factor para el éxito del programa “Alto a la violencia” ha sido su filosofía resumida en la frase: lo que se comienza se concluye. Por ello, al término de los talleres se realiza una celebración de clausura  y se entregan diplomas de reconocimiento. 

 

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar