«Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones. Sin embargo, fue muy bueno de parte de ustedes ayudarme en mis dificultades.» (Filipenses 4.13-14)
 
Ninguna persona fue creada para vivir en soledad, sino para tener relación con los demás y disfrutar de su compañía. Es un gran error pensar que los seres humanos no necesitamos de nadie. ¡Al contrario! El compañerismo y la amistad son realidades súper importantes en el desarrollo de una vida en plenitud.
 
En varias de sus cartas, el apóstol Pablo menciona los momentos de prueba y tribulación que tuvo que enfrentar. Pero lejos de mostrarse como alguien deprimido, sin esperanza y aislado de la gente, siempre destaca las fuerzas que Dios le dio y la alegría de haber contado con la ayuda de distintas personas que se acercaron a él. ¡Compañeros en el camino de la vida!
 
Por ese motivo, cuando les escribió a los cristianos que vivían en Filipos, les dijo que además de poner su confianza en Dios, primer paso para el éxito, reconocía que ellos habían estado a su lado y lo habían apoyado en los momentos más difíciles.
 
¡Porque de eso se trata el verdadero compañerismo! Estar con los demás en los malos y los buenos momentos, dándoles nuestra ayuda y comprensión, y también permitir que nos acompañen cuando seamos nosotros quienes precisen su compañía.
 
Dios nos da fuerzas para enfrentar cada situación y nos regala compañeros y amigos para recibir su aliento en cada etapa de la vida. ¡Celebremos la compañía de quienes nos quieren! ¡Aprendamos a ser buenos compañeros!
 
Devocional «H20» © Sociedades Bíblicas Unidas, 2010. Texto bíblico: Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004. Escritos devocionales elaborados por Cristian Franco especialmente para Sociedades Bíblicas Unidas. Prohibida su reproducción total o parcial. ISBN 978-1-59877-323-1
 
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